Que los de Rare son algo raros, a nadie va a sorprender a estas alturas, y los juegos que plantean y desarrollan, tienen ese punto onírico, extraño, y endiabladamente raro, que los diferencia por derecho propio. Al mismo tiempo, se las componen para dotarlos de diversión y adicción, haciendo cosas que se salen de lo normal, y no pueden dejar indiferente a nadie. Te guste o no el género que toquen, tienes que acabar por reconocer que lo que esta gente hace, mola.
El oso peludo y el Señor de los Juegos
Estamos ante una historia meramente circunstancial, una simple excusa para aventurarnos en el mundo abierto, o casi, de Baches y Cachivaches. Banjo y esa especie de gallina extraña que le acompaña (si es que un oso saltarín con una mochila os parece algo normal, vamos) están viviendo la vida dulce, pasado de peso y dedicándose a jugar a la Xbox, vamos, pasando de todo. El detalle del pájaro con un mando de Xbox es realmente gracioso. Ante esto, aparecerá el Señor de los Juegos, una capa con una cabeza que es un televisor en el que podemos ver el clásico arcade de Atari, Pong a modo de ojos, un detalle realmente curioso y añejo. Este S.J. nos retará a que nos volvamos a poner manos a la obra y nos guiará por las mecánicas iniciales en nuestras aventuras, explicándonos el funcionamiento, manejo, cómo debemos ensamblar nuestros vehículos u obtener mundos para acceder a sus desafíos o minijuegos. Nos las veremos con la bruja, Gruntilda, para disputarnos con ella la supremacía de los territorios. Una historia que pronto quedará en segundo plano, no aporta demasiado, pero tampoco creemos que esta fuese la intención primigenia de los desarrolladores, sino más bien la diversión y amplitud de opciones que hará gala el desarrollo.
Jugabilidad
Nunca resulta sencillo coger un carismático y contrastado personaje de un gran juego, y reubicarlo. Si es igual, porque es un plagio y si se cambia, por que se cambia, todo el mundo siempre querrá decir algo de él. Así pues, la máxima competición es contra sí mismo. Para que esto funcione, hay que hacer las cosas realmente bien, dotar de una buena dosis de diversión y frescura, al tiempo que se hace que todo encaje bien. Esa reflexión o parecida suponemos tendrían los desarrolladores de Rare, y el resultado, ha sido excelente. Con sus cosas, con sus detalles que a unos u otros no acabarán, y que al mismo tiempo entusiasmarán a algunos otros. Lo que si hay que reconocer es que Baches y Cachivaches es un grandísimo juego, que de algún modo cubre uno de esos huecos que no están muy rellenos en el catálogo de Xbox 360.
Ya transformados de nuevo en seres videojueguiles competitivos, ágiles y mañosos y habiendo otorgado a Gruntilda un cuerpo, puesto que sólo quedaba su cabeza, el Señor de los Juegos, ha creado para nosotros un mundo en el que los vehículos serán la piedra angular, mientras que el sistema de plataformas queda un tanto en segundo plano, relegado a la recolección de objetos, mundos para competir en mini juegos, o hallar piezas para construir nuestros vehículos. De este modo, podríamos definir a Baches y Cachivaches como una especie de conglomerado de juego de carreras, con algo de plataformas, un toque de puzles, simulador rudimentario de vuelo y un juego de estructuras al estilo de lego o meccano, ubicándose todo este conjunto en un mundo colorido, onírico e imposible, repleto de animales extraños al estilo de rinocerontes, cerdos o elefantes caricaturizados, con un señor que regenta todo ello, compuesto de una capa morada y una tele por cabeza en la que veremos el juego de Pong. No está mal la cosa, deben haberse exprimido la cabeza lo suyo, porque vamos, es como algo poco visto, la verdad.
Originalidad aparte, que sin duda se agradece, en lo que respecta directamente al manejo en sí, a su diversión, no defrauda. Comenzaremos nuestras correrías obteniendo un mundo de juegos que emplazaremos en un lugar destinado al efecto, y que nos abrirá las posibilidades de ir a diversos mundos, participando en múltiples pruebas y consiguiendo lo que se conocerá como jiggys, una especie de piezas de rompecabezas doradas que a su vez nos permitirán acceder a más y más pruebas, una vez los hayamos conseguido y posteriormente depositado en el banco de Jiggys del pueblo. Vamos, lo normal, participar en pruebas extrañas, con vehículos diseñados por nosotros mismos, para conseguir piezas de rompecabezas doradas, que depositadas en un banco nos dan acceso a portales interdimensionales en que seguir participando en pruebas para conseguir más piezas. En las pruebas, precisaremos casi siempre de un vehículo, que podremos diseñar nosotros mismos, siendo esto una de las cosas mejor elaboradas en el juego; comenzaremos con cosas normalitas, adquiriendo planos y piezas para ensamblar cosas como un coche o algo similar. Posteriormente, manejaremos aviones, helicópteros, lanchas y todo lo que se nos ocurra, pre diseñados, o creados por nosotros mismos. La flexibilidad y variedad es prácticamente infinita, y esto es una de las mejores cosas que encontraremos. Los juegos en sí, contarán igualmente con una buena variedad, desde simples carreras, a cosas más complejas como transportar personajes en un taxi, llevar pizzas, o las cosas más disparatadas y diversas que podáis pensar.
Para construir nuestros vehículos, precisaremos las partes adecuadas, que podremos encontrar por doquier en sus cajitas, o bien adquirirlas canjeándolas por las notas musicales que recojamos. Esta forma de acaparar será la que más nos recuerde al antiguo Banjo, saltando de aquí hacia allí para recoger cosas.
A medida que abramos más puertas, y podamos acceder a más zonas, se tornará más y más desafiante, con mini juegos realmente ingeniosos y pero que muy divertidos. Al mismo tiempo, hay que decir que en alguna ocasión las pruebas resultará un tanto alocadas o inconexas, demasiado trabajosas en lo que meramente a carreras se refiere. Algún momento de inestabilidad hemos podido detectar, aunque en conjunto todo se mueve a la perfección, y lo que más tremendamente molesto resulta son los desproporcionados tiempos de carga, llegando a ser exagerados; suponemos que esto debe ser producto de la versión no final que hemos jugado, y que será corregido para la edición final que llegue a las tiendas, puesto que de lo contrario va a ser motivo de quejas por parte de los usuarios con toda seguridad.
Tendremos que recoger unos ciento treinta jiggies, un montón de notas musicales y de partes de vehículos, que nos darán una duración realmente inusitada. Acompañando esto a poder establecer récords en todos los mini juegos, jugar al bingo o a un plataformas de scroll horizontal, la duración, será muy larga, no pudiendo nadie poner pega alguna a esta característica.
Gráficos
Es toda una maravilla ver los escenarios y el diseño artístico. Además de mono y alocado, la calidad y el detalle son geniales. Todos los estilos y diversidades de escenarios que encontremos, están igualmente detallados hasta el extremo, bien planteados, todos con una enorme calidad. Como contrapunto, en ocasiones habrá algunos momentos de bajada del frame rate, lo que es una verdadera lástima viendo la calidad que atesora, toda una tradición por lo que parece en los juegos de Rare, cuidar el aspecto gráfico sobremanera, ya que lo que entra por los ojos, es más fácil que nos guste, como será el caso que nos ocupa.
Música/Sonido
Acompañando en calidad a los gráficos, tendremos un sonido impecable, con una banda sonora muy orquestal, pegadiza pero no monótona. Los personajes hablarán de forma ininteligible, en una especie de homenaje al clásico, pero que no acaba de ser demasiado convincente, sobre todo por lo extraña que suena la voz de Banjo.
Multijugador
Dos jugadores en la misma consola y ocho online, pudiendo competir en diversos eventos de carreras con vehículos prediseñados o personalizados. Otros tipos de juego también estarán presentes, aunque serán menos importantes, por lo que hemos comprobado. La parte buena de esto, será lo divertido de ver la diversidad de vehículos y las carreras que de la imaginación puedan resultar, siendo interesante complemento al modo individual; no es extremadamente imprescindible, pero sí un buen añadido.
Edición Española
Algo carente, puesto que sólo se han traducido los textos, pero esto viene dado así, puesto que no hay apenas conversación hablada. Además, las líneas de texto al más viejo estilo de pasadas generaciones de consolas, en ocasiones es demasiado extenso, y como alguna vez dijimos, para leer están los libros; para gustos, los colores, pero leer en la pantalla no es lo mejor, ahí queremos divertirnos.
Conclusión
Como en alguna ocasión podremos leer en la pantalla, como consejo del propio juego, es el que aquí os daré: “si no te gusta cómo se ha planteado el sistema de este nuevo Banjo basado en los vehículos y su construcción, mejor bájate la versión de Banjo en Xbox Live Arcade”. Merece la pena, puesto que la construcción y participar en las carreras con nuestras creaciones es realmente una experiencia innovadora y divertida, pero quizás no para todos, por lo que nos llegarán a dar este consejo. Realmente, os recomiendo que lo probéis, porque os sorprenderá, como a mí me ha sucedido, y de forma muy positiva. Una presentación impecable, divertido, con un gran número de horas a invertir en él, el regreso del oso se ha producido acorde a los nuevos tiempos.
Lo mejor: La vuelta del clásico, aunque sea replanteado. La creación de vehículos parece infinita. Algunos minijuegos son simplemente geniales. Impresionante a nivel visual.
Lo peor: Los desesperantes tiempos de carga. Quizás no pensado para todos. Algunos problemas en el frame rate ocasionalmente.
Historia: 5
Gráficos: 9
Música/Sonido: 7
Jugabilidad: 8
Multijugador: 6
Edición Española: 5
Nota final: 8.
Análisis: Elitegamer
EL VERICHIP O LA MARCA DEL DIABLO, YA ESTA ENTRE NOSOTROS
-
Aquí tenéis los anuncios publicitarios de este chip que se pretende
instalar a la humanidad, están en inglés pero son fácilmente entendibles:
Las p...
Hace 8 horas




0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada